Rucas Hardcore en “Nuestros Años Salvajes”, de Carlos Torres Rotondo. Por Olga Rodríguez Ulloa (18 de agosto 2020)
“[El psicoanálisis] emplea un doble estándar de interpretación. El masoquismo es malo para los hombres, esencial para las mujeres. El narcicismo es adecuado para los hombres, imposible para las mujeres. La pasividad es trágica en el hombre, mientras que la falta de pasividad es trágica en una mujer” (Gayle Rubin. Desviaciones, 70) Huachafitas, marocas, pampas, rucas, tramposas, es lo mismo para distintas épocas. Aprovechar nuestras ventajas. Cuestión de fantasías y de trabajar con ellas. Ellas creen que al ser levantadas por blancos vivirán en una realidad que no es la suya, secretarias de oficina de segunda, empleadas domésticas de los ricos, estudiantes de cosmetología en cochambroso instituto de Lima downtown. Y sentiríamos la aventura de estar cruzando el lado oscuro de la noche, se trataba de competir entre nosotros, era el tiempo de los récords, sus arañazos en el cuerpo eran nuestras medallas –el sexo ruqueril es casi siempre crispado, difícilmente tierno...